
Un soldado de la Paz no carga armas,
sino Mensajes.
No toma el poder, toma el muro.
Y lo convierte en templo, refugio, espejo.
Se camina la ciudad como quien escucha.
Recolecta fragmentos de una vida,
manchas, voces rotas que no encontraron lugar.
Y con spray lo compone sin ruido, pero con presencia.
Cada obra es una misión silenciosa.
No busca convencer, ni conquistar.
Solo sembrar.
La duda, la memoria, la pregunta.
Sus trazos son fugaces como la calle,
oscuros como el asfalto mojado.
Pero también hay luz. En los vacíos. En lo que no se dice.
Porque a veces, lo que mas toca.. es lo que apenas se insinúa.
Aquí no hay discurso.
Hay servicio.
Desde la sombra, desde abajo.
Desde la paz.